Es indudable que en la actualidad la evaluación es un tema importante en el ámbito educativo. La mayoría de los docentes vislumbran las implicaciones de la evaluación en el proceso de enseñanza aprendizaje y su contribución a la mejora de la calidad educativa.
Plantearse el sentido y el alcance de la responsabilidad docente en el proceso de evaluación en este siglo es un reto donde el docente implementa diferentes criterios de evaluación que aportan evidencias confiables y fidedignas del proceso de enseñanza aprendizaje con el fin de la toma decisiones oportunas para elevar la calidad educativa.
Asimismo, es posible señalar que se vive el boom y la polémica de la evaluación en México como uno de los grandes retos para la educación donde ésta deja de ser un instrumento de sumisión y se convierte en una estrategia de mejora.
Tradicionalmente, la evaluación se destinaba para conocer el desempeño académico de los alumnos en un nivel cognoscitivo: referir conceptos principios, hechos, etc., adquiridos en los procesos de enseñanza aprendizaje. A partir de los años 60, la evaluación se extendió a otros elementos del proceso educativo: la práctica docente, los programas de estudio y los componentes del sistema educativo.
Para algunos autores el siglo XX fue considerado como “el siglo de oro de la evaluación educativa” o la etapa científica de la evaluación (Fuentes, Chacín y Briceño, 2003), puesto que representa un periodo de desarrollo sin precedentes, en el cual el conocimiento científico comenzaba a operar en el terreno de la evaluación a través de la observación, medición, experimentación, etc.
En la década de los 90 del siglo XX en México, diferentes acontecimientos importantes atrajeron la atención de diversos sectores educativos del país sobre el tema de laevaluación, aunque al mismo tiempo se originó una fuerte polémica debido, particularmente, a la falta de instrumentos para ejecutarla de manera idónea.
Pues, a pesar de los aportes de la evaluación al fortalecimiento de los aprendizajes y a la calidad educativa aún se estaba lejos de las expectativas requeridas en la práctica, cuya potencialidad se esperaba que fuera más allá del simple hecho de medir el desempeño y las dificultades en el aprendizaje de los alumnos.
No se puede negar que en la actualidad México está en un momento de transición donde se pretende que los docentes replanteen el verdadero sentido de la evaluación, sin que ninguno se excluya de los procesos de evaluación favorecedores de la mejora educativa, rompiendo consigo el esquema antiguo del monopolio de actores con más poder y con ausencia de procesos retroalimentativos.
Es en ese sentido, que ahora la evaluación de los aprendizajes por parte de los docentes intenta atender con precisión los aspectos más complejos de la enseñanza y el aprendizaje,con el fin de brindar una retroalimentación detallada y oportuna al proceso de enseñanza aprendizaje de los alumnos.
Y, aunque con frecuencia se percibe que los docentes dedican escaso tiempo a la evaluación del aprendizaje, lo que redunda en que procedimientos y los criterios empleados noprecisamente valoren de manera amplia y congruente el aprendizaje de los alumnos.
Por tal motivo, para subsanar esta situación la evaluación del aprendizaje puede ser concebida como lo menciona B. Maccario: “Acto que consiste en emitir un juicio de valor, a partir de un conjunto de informaciones sobre la evolución o los resultados de un alumno, con el fin de tomar una decisión”
Desde el enfoque formativo, la evaluación del aprendizaje requiere que cada docente utilice las estrategias y los instrumentos de evaluación que considere pertinentes a las necesidades de aprendizaje de los alumnos. Es el principio pedagógico “Evaluar para aprender”, señalado en el Plan de estudios 2011 de educación básica (SEP, 2011:31).
La evaluación debe considerarse un parámetro oportuno para establecer criterios centrados en la mejora del aprendizaje, y donde ésta debe de constituirse como un ejercicio profesional ecuánime, al regular que los juicios docentes se apliquen de manera equitativa, imparcial, justa, honesta, respetuosa, responsable, y con una responsabilidad social; además que se asuman los compromisos y se facilite la reflexión de las acciones que resultan de la evaluación.
Desde ésta perspectiva, el plan de estudios 2011 de educación Básica, define la evaluación de los aprendizajes de los alumnos como “el proceso que permite obtener evidencias, elaborar juicios y brindar retroalimentación sobre los logros de aprendizaje de los alumnos a lo largo de su formación; por lo tanto es parte constitutiva de la enseñanza y del aprendizaje” (SEP, 2011:22)
Entonces, la evaluación es un proceso integral y sistemático a través del cual se recopila información de manera regular, para conocer, analizar, juzgar y dar continuidad a las actividades cotidianas que realizan los alumnos en su proceso de aprendizaje en un tiempo determinado.
Al ser un proceso que busca información para tomar decisiones, demanda el uso de técnicas e instrumentos para contar con información de corte cualitativo y cuantitativo con el objeto de conseguir evidencias y dar seguimiento a los aprendizajes de los alumnos en el trascurso de su formación.
Asimismo, La evaluación no se reduce ni se confina a alguno de los criterios de valuación sino, que los incorpora como acciones del proceso.
Evaluar desde un enfoque formativo implica realizar un seguimiento sistemático del aprendizaje de los alumnos, a partir de recabar evidencias relacionadas con su desempeño,porque reunir dichas evidencias sin el análisis, la toma de decisiones y la propuesta de mejora es insuficiente por no contribuir al logro educativo, debido a que no basta con asentar una calificación.
La evaluación es la “Etapa del proceso educacional que tiene como fin comprobar de modo sistemático en qué medida se ha logrado losresultados previstos en los objetivos que se hubieran especificado con antelación” (Lafourcade, 1997).
El docente es el responsable de evaluar los aprendizajes de los alumnos, por lo que debe recolectar evidencias, medir los aprendizajes en el aula, calificar y tomar decisiones que permitan mejorar el desempeño de todos los involucrados, para así, dar seguimiento a los aprendizajes, las adecuaciones y las oportunidades de mejora para lograr los aprendizajes establecidos en el currículo escolar.
Bajo el enfoque formativo además de tener como propósito contribuir a la mejora del aprendizaje, la evaluación regula el proceso de enseñanza aprendizaje, principalmente paraajustar o adaptar las condiciones pedagógicas (estrategias, actividades, planificaciones) en función de las carencias de los alumnos.
El proceso es más relevante que el resultado y éste se convierte en un elemento de reflexión para la mejora.
Por tal motivo, la evaluación es “Actividad valorativa e investigadora, que facilita el cambio educativo y el desarrollo profesional de los docentes. Su finalidad es adecuar o reajustar permanentemente el sistema escolar a las demandas sociales y educativas. Su ámbito de aplicación abarca no sólo a los alumnos, sino también a los profesores y los centros educativos…” (Nieto, 1994).
Las actividades y la evaluación deben estar orientadas desde su diseño a crear oportunidades de aprendizaje para todos los alumnos, donde ellos sean los protagonistas de un sin número de situaciones y circunstancias de amplio contexto donde aprendan a aprender pensando y actuando de manera competente y se conviertan a su vez en corresponsables de su proceso de enseñanza aprendizaje.
Por su parte, el docente planifica y propicia procesos de evaluación en diferentes contextos,y con diversos propósitos y alcenses para el aseguramiento del éxito de los aprendizajes esperados de los alumnos.
“La evaluación es un proceso cíclico que se lleva a cabo de manera sistemática, y consiste en tres grandes fases: inicio, que implica el diseño; el proceso, que genera evaluaciones formativas, y el final, donde se aplican evaluaciones sumativas en las que se pueda reflexionar en torno a resultados” (Nirenberg, Brawerman y Ruíz, 2003).
Por lo tanto, la enseñanza, el aprendizaje y la evaluación son un proceso regulado por una valoración constante, la cual busca la mejora educativa, emitiendo juicios en torno a los aprendizajes esperados señalados en los programas de estudio y de las evidencias obtenidas en el trascurso de una fase preestablecida.
De ahí que, la evaluación debe considerarse un proceso de registro y análisis de información del desempeño de los alumnos, diseñado con la finalidad de orientar la tomade decisiones respecto a los procesos de aprendizaje y de enseñanza, debido a que bajo el enfoque formativo, la evaluación del aprendizaje debe permitir identificar la manera comolos alumnos organizan, usan y movilizan sus aprendizajes, habilidades, valores y actitudes en contextos determinados, para resolver problemas de distinta índole y diferentes niveles de complejidad.
Destaca el hecho que para emitir un juicio del desempeño de los alumnos el docentenecesita identificar, primero, los aprendizajes esperados, así como lo que saben los alumnos en relación con lo que se les quiere enseñar, pero también las estrategias adecuadas que permitan que los alumnos aprendan y los criterios de evaluación que permitan verificarlo;asimismo, deberá además determinar los parámetros que se usarán para evaluar las evidencias, y así establecer alternativas que brinden retroalimentación donde los alumnos se autoevalúen y supervisen su propio desempeño.
En su papel como principal facilitador del proceso de enseñanza aprendizaje y evaluación,el docente debe diseñar estrategias para que los alumnos sean capaces de plantear y resolver problemas de diferente índole, de pensar en forma crítica y creativa; además de interactuar con ellos de manera constructiva para propiciar aprendizajes significativos, contribuyendo a favorecer la autonomía y la autorregulación de los aprendizajes. Así
Durante los procesos de enseñanza y de aprendizaje, el docente es el responsable de crear experiencias interpersonales que permitan a los alumnos convertirse en aprendices exitosos, pensadores críticos y participantes activos de su propio aprendizaje. En este sentido, se espera que el docente: a) sea un mediador entre el conocimiento y el aprendizaje de sus alumnos, b) sea un profesional reflexivo que de manera crítica examine su práctica, tome decisiones y solucione problemas pertinentes al contexto de su clase; c) analice críticamente sus propias ideas; d) promueva aprendizajes significativos; e) preste ayuda pedagógica ajustada a las necesidades y competencias del alumnado, y f) establezca como meta educativa la autonomía y la autodirección de sus alumnos (Díaz Barriga y Hernández, 2002).
Entre las acciones de aprendizaje y evaluación, el docente debe construir ambientes de aprendizaje, para brindar retroalimentaciones formativas, estrategias de pensamiento, toma de decisiones, establecimiento de metas e interpretación de la información.
Para ofrecer retroalimentación a los alumnos es necesario definir criterios y determinar las áreas, la manera y la frecuencia del seguimiento, porque la retroalimentación no es enumerar los errores y aciertos de los alumnos, sino la expresión de sugerencias que favorezcan el desempeño del alumno.
Por tal motivo, y desde el enfoque formativo, la evaluación de los aprendizajes permite realizar un trabajo dinámico en el que se adhiere la toma de decisiones con base en elexperto juicio del docente, del contacto diario con los alumnos y las evidencias recolectadas.
Una vez seleccionadas las evidencias deben analizarse los resultados teniendo como referencias los aprendizajes esperados, lo cual ahora permitirá emitir un juicio del nivel de desempeño en relación con la apropiación de los aprendizajes y, de ser necesario, propiciarnuevas estrategias y alternativas para mejorar el desempeño de los alumnos, pues la retroalimentación no es enumerar los errores y aciertos de los alumnos, sino generarsugerencias que favorezcan el desempeño de los alumnos.
Para conocer el nivel de desempeño de los alumnos, es preciso planificar las acciones de evaluación y aprender a identificar las situaciones o inconvenientes que generan dificultad en el aprendizaje de los alumnos, además de favorecer en ellos la reflexión de su proceso de aprendizaje para enmendar errores y potenciar aciertos; así como la consolidación de actitudes críticas ante el propio proceso de aprendizaje.
De ahí que el docente ha de permitir que la evaluación se genere durante el proceso de aprendizaje mientras el alumno trabaja en tareas que evidencian los aprendizajes esperados de manera directa, donde el docente deberá retroalimentar las tareas de los alumnos para resarcir las dificultades detectadas en el proceso de aprendizaje.
Con el fin de que la evaluación sea un proceso de veracidad el docente debe tener las siguientes competencias específicas para evaluar: ser capaz de delimitar el contexto ha evaluación, seleccionar los métodos e instrumentos más oportunos, regular y mediar el proceso en todo momento, interpretar los resultados, evaluar tanto a los alumnos y como a su propia actuación, y finalmente comunicar apropiadamente esta información.
Por tal motivo el docente debe establecer los criterios de evaluación como los elementos que usará para evaluar los productos de los alumnos, los cuales deben ser coherentes con los aprendizajes esperados para que permita identificar los avances y el logro de los mismos, por lo tanto, los criterios de evaluación también son considerados como indicadores de lo que los alumnos deben alcanzar.
Los criterios de evaluación señalados en el Plan y Programa Estudios no reflejan la generalidad de lo que un alumno puede aprender, sino de manera exclusiva aquellos aprendizajes importantes sin los cuales el alumno complicadamente puede continuar de forma competente su proceso de aprendizaje.
Por lo tanto, para que los criterios de evaluación puedan cumplir con su función formativa es necesario tener puntos de referencia secundarios que pueden ser utilizados desde el principio del proceso, de modo que puedan identificarse oportunamente probables dificultades de aprendizaje antes de que se generen retrasos importantes.
Finalmente, si se facilita la apropiación del conocimiento, y el docente actúa responsablemente en proporcionar las herramientas oportunas a sus alumnos con planificación, creatividad y actitud se podrá hablar entonces de una evaluación acorde alsistema educativo, erradicando el evaluar por evaluar y a la subjetividad que reduce el evaluar a la asignación de un número, pues la evaluación no está separada del proceso de enseñanza aprendizaje, sino es parte inmersa del proceso.
Así, la evaluación no es solamente un instrumento de certificación, sino un elemento crucial en la formación de los alumnos, quienes cuentan con amplias oportunidades amplias de seguir aprendiendo.
Por último, cabe afirmar que alentar una cultura de evaluación con un sentido renovado ydiferente es , en definitiva, asumir el desafío de ir avanzando en la construcción de una nueva cultura de la evaluación, donde los procesos de evaluación tienen por finalidad tanto los aprendizajes de los alumnos, así como, los procesos mismos de la enseñanza.
REFERENCIAS
Díaz Barriga, F y G. Hernández 2002), Estrategias para la comprensión y producción de textos, 2ª ed., México, McGraw-Hill.
Fuentes A., Chacín M. y Briseño M (2003) La cultura de la evaluación en la sociedad del conocimiento. ISBN 980-07-7834-9- Cracas-Venezuela.
Lafourcade, P. D. (1997). “Evaluación de los aprendizajes”. Cincel. Madrid.
Nieto, J.M. (1994). “La autoevaluación del profesor. Cómo puede el profesor evaluar su propia práctica docente”. Escuela Española. Madrid.
Nirenberg, O., Brawerman y Ruíz (2003), Evaluar para la transformación. Innovaciones en la evaluación de programas y proyectos sociales, Barcelona, Paidós.
SEP (2011). Plan de estudios 2011. Educación Básica. México.
B. Maccario. Coordinación de Innovación Educativa. El valor de la evaluación del aprendizaje. Recuperado de http://dieumsnh.qfb.umich.mx/evaluacion.htm