INTRODUCCIÓN
México es un país
rico en cultura y tradiciones, que engrandecen su nombre y hacen de este un
país un lugar único, pero en la
actualidad se enfrenta con diversas problemáticas y una crisis social cada vez
más grave, derivada de políticas neoliberales que responden siempre a favor de
la población más favorecida, trayendo consigo una evidente descomposición
económica, política, social, ética y ambiental.
En medio de una situación tan difícil y
precaria las diferentes administraciones han intentado dar respuesta a estas
problemáticas dejando la responsabilidad a los diferentes actores sociales. Se
ha intentado llegar a estándares internacionales mediante reformas y políticas
poco propicias, que no hacen más que agravar el problema.
En el sector
educativo se vierte la esperanza y la responsabilidad de incrementar las
posibilidades de mejora del país, mediante la formación de generaciones más
preparadas, con base a un modelo educativo que promete ser innovador. En este
cambio de paradigma educativo se busca promover una educación basada en el
desarrollo de competencias, por ello resulta de suma importancia pensar en aspectos relevantes que tiene que ver con la
formación, el desempeño profesional y la adquisición de competencias básicas en
los docentes ya que estas representan el marco de la
calidad educativa.
En el
presente trabajo se aborda la problemática que se genera cuando no se le asigna
la debida importancia a la profesionalización y formación docente.
En este sentido, se conceptualiza la profesionalización docente y la
transición de esta a lo largo de los años. Asimismo, se analizan los principales factores que inciden en el
desarrollo profesional.
Se propone dar respuesta a las siguientes
interrogantes ¿Qué es la formación y profesionalización docente?, ¿Qué se ha
hecho para impulsar la formación y la profesionalización docente en México?,
¿Cuáles son las principales causas de la ineficiente formación y
profesionalización docente en México?, ¿Qué elementos deben ser considerados
para la formación y profesionalización eficiente de docentes?. Estas preguntas me las planteo
antes de realizar este trabajo de investigación debido a la situación tan
problemática que actualmente se vive con relación al magisterio, pues me
interesa conocer, explorar las causas y realizar una propuesta de mejora
Para
la formación docente se propone: a) Reconstruir
y fortalecer la identidad docente, b) Mejorar las escuelas formadoras de
docentes y profesionales que están a cargo, c) ampliar los planes de estudio en los que se
vea claramente reflejado la especialización de la carrera y la investigación.
En el caso de la profesionalización se propone: a) Adecuar la oferta de
desarrollo profesional a las necesidades de la educación básica y de los mismos
docentes, b) implicar a los docentes en los planes y programas así como en las
decisiones relevantes que al sistema educativo le competen.
LA
FORMACIÓN DOCENTE DESDE SUS INICIOS.
En un primer momento el oficio de enseñar, así
considerado hasta entonces, la desempeñaban solo los sacerdotes provenientes de
corporaciones religiosas; su finalidad
solo se centraba en evangelizar y
alfabetizar la sociedad mexicana de ese tiempo. Su poder dogmático tuvo gran
relevancia para cumplir sus propósitos, pues ninguna decisión podía ser tomada
sin la plena aprobación de este régimen.
Después de algún tiempo y con la llegada de los grupos
liberales, se logró impulsar un sistema educativo laico, en el que el estado cobro mayor peso y a poco se dejo a fuera los asuntos
eclesiásticos; a su vez surge la primera escuela formadora (ENM) Escuela Normal
de maestros, los principales objetivos de esta eran: crear un grupo profesional
únicamente de docentes, formarlos y autorizar su pleno ejercicio.
Ya en tiempos de la revolución, los docentes representaron
un lugar importante, ya que se incorporaron a la lucha y sus discursos tuvieron
gran influencia en esta. Hasta entonces ser maestro de educación básica
titulado equivalía a los estudios de preparatoria, por lo que entre
universitarios y normalistas había una gran brecha de diferencia por la
formación de cada uno de ellos.
La normal se
diferenciaba de la universidad en cuanto a su función nacional, pues mientras
la primera tenía que difundir la lengua nacional, la historia patria y los
valores cívicos, esto es, difundir la formación básica de los mexicanos; la
segunda, tenía que contribuir a forjar el alma nacional mediante la
investigación y la reflexión filosófica sobre la realidad del país. (Arnaut,
1998)
Es hasta 1921 cuando surge la Secretaría
de Educación Pública (SEP), lo que representa un evento trascendente ya
que es hasta este momento cuando los
maestros empiezan a profesionalizarse.
También se establece un gran número de
escuelas rurales donde la mayoría de sus maestros no contaban con una
experiencia pedagógica real y en respuesta a esto en 1922 la SEP funda la
primera normal rural.
Gracias a las modificaciones del artículo
tercero que se realizan en ese momento, la educación se determina laica y la
profesión docente pasa a manos del estado de manera formal, rompiendo de manera
definitiva con cualquier tipo de rasgo eclesiástico.
Se crea el Instituto Federal de
Capacitación del magisterio (IFCM) en 1944, entre algunas de sus finalidades
destaca regularizar las condiciones de profesionalización de los maestros,
sobre todo aquellos que no contaban con un título, por lo que se emprendieron
diferentes acciones como: dar el título
a quienes no lo tenían, así como basificarlos.
Debido a que las condiciones laborales y
los incentivos no eran del todo beneficiosos, hay un notable aumento en el
número de deserción en las escuelas normales, en consecuencia se emplea una
nueva política obligando a los alumnos que contaban con beca a terminar sus
estudios como docentes, así como ejercer la profesión como mínimo diez años y
realizar su servicio inicial en escuelas rurales.
En 1958 inicia en México una expansión
de escuelas a nivel primaria promovido por Jaime Torres Bodet, en la que se
pretendía dar una vasta cobertura escolar en todas las áreas del país; por ende también se amplía el campo laboral de
los maestros y hay una masificación de la profesión, la demanda de
educadores aumento considerablemente, por lo que el sistema empezó a saturarse
y a ser poco eficiente, en respuesta a esto se expandieron más escuelas
normales en el país , en las que se pretendía dar la misma preparación que la
universitaria, pero no se contaba, con la infra estructura, los recursos
materiales y económicos ni la planta de docentes a cargo. A pesar de esto se crean programas de
licenciaturas para el nivel prescolar y primaria.
En 1976 Miguel de la Madrid da el rango
de licenciatura a todos los tipos y especialidades de la educación normal, por
lo que la Secretaría de Educación Pública y el sindicato de trabajadores de la
educación plantean que la formación antes de las normales debe ser en
bachilleratos pedagógicos, debido a esta decisión nuevamente bajo la matricula
en las normales y por ende las autoridades comenzaron a contratar gente que no
era normalista y que por tanto no tenía una formación pedagógica.
Estos son algunos de los maestros que actualmente nos encontramos
en las aulas de los niveles básicos y superiores, en su mayoría profesores que
en su momento vieron en la docencia un empleo seguro, fácil y con poca
inversión de tiempo en los estudios.
Elementos
a considerar en la formación docente.
Como se puede ver, las intenciones de
formar docentes en un principio fueron buenas, dar mayor cobertura, alfabetizar
a nuestro país cuando se encontraba en las peores condiciones, etc, pero las
políticas poco planificadas y adecuadas trajeron consigo, implicaciones muy
costosas que hasta ahora seguimos
pagando como: la preparación de personas que se hacían maestros de manera
exprés, debido a que debía cubrirse con la matrícula de las escuelas, así como la entrega de títulos y plazas al por mayor ,cuando
no había una preparación real, esto permitió que incluso el mismo sindicato
sacara provecho de la situación y mediante procesos meramente corruptos
entregara plazas a gente externa, sin formación o vocación alguna, gente que no tenía ni la menor idea de lo que
significa estar en un grupo de alumnos.
La formación de los maestros fue muy
lenta por muchos años de hecho desde mi perspectiva no existió tal formación
hasta la creación de las normales.
En la actualidad las normales están en
un periodo de crisis al igual que la misma profesión docente, la matricula en
algunos años aumento notablemente (bajo el supuesto de que la profesión docente
genera una estabilidad económica, prestaciones y mayores beneficios que las
demás carreras) provocando una saturación en la escuelas formadoras y también
falta de plazas.
Pero las malas condiciones laborales han
provocado que el número de aspirantes a maestros nuevamente sea muy bajo.
Hasta el día de hoy los recursos
destinados a este sector son pocos y también es poca la atención que se le ha
puesto a los planes y programas para formación docente, pues son descontextualizados, añejos y es poca la
investigación que se propicia en estos, pues cada semestre de la carrera cuenta
ya con una antología previamente establecida, en donde la información ya está
sintetizada y orientada a lo que el curruiculum determina.
Es evidente entonces que cuatro años de
formación (años de estudio que actualmente se requiere cumplir en las escuelas
normalistas) no son suficientes para que
el docente sea un investigador competente, se apropie de las principales
disciplinas de las que se deriva la educación (Sociología de la Educación, Economía de la Educación,
Antropología de la Educación, Historia de la Educación, Psicología Educacional,
Pedagogía, Didáctica, Filosofía de la educación, Educación Comparada y Política
Educacional) y las relacione con su actuar cotidiano en las practicas
pedagógicas o en sus primeras experiencias con un grupo.
Con este propósito entonces planteo que
además de mejorar y enriquecer los planes y programas de estudio, se amplié el
tiempo que se requiere para la formación
de los alumnos que desean ser maestros.
La construcción de la identidad docente, como pieza
clave en el proceso de formación del maestro.
La construcción de la identidad profesional que se inicia
en la formación inicial del docente y se prolonga durante todo su ejercicio
profesional. Esa identidad no surge automáticamente como resultado de un título
profesional, por el contrario, es preciso construirla. Y esto requiere de un
proceso individual y colectivo de naturaleza compleja y dinámica lo que lleva a
la configuración de representaciones subjetivas acerca de la profesión docente.(Vaillant,2007)
Sobre la base de las consideraciones anteriores
entendemos que la identidad docente se construye a partir de la experiencia
personal del docente y la forma como él se visualiza asumiendo el un rol
determinado en la sociedad y el reconocimiento que la misma le da.
En efecto, para las generaciones actuales de maestros es
complicado construir esta identidad por las diferentes problemáticas que
caracterizan su contexto.
Como se había dicho antes la visón que se tiene de la
profesión docente no es del todo buena, debido a muchos factores; entre los principales se encentran aquellos
que son externos al docente y los internos.
Haciendo referencia al primer campo podemos retomar, la
entrada de políticas neoliberales, que trae consigo cambios en el ámbito
político, económico, social y cultural, donde al docente se le demanda eficacia
y eficiencia en su labor diaria, a esto se le suma la responsabilidad que la
sociedad ha depositado en los docentes sobre el fracaso de la educación de los
alumnos, labor que le corresponde a la familia como primera instancia educativa.
Las políticas
educativas que se han tomado, solo han logrado poner al magisterio en el centro
de la problemática como principales responsables, por los fracasos educativos y
sociales.
¿Qué visión se puede formar un dividuo de sí mismo,
cuando su contexto solo observa y enjuicia de manera negativa lo que hace?
Las escuelas formadoras
de docentes tienen gran relevancia en este aspecto Vaillan, (2007)
menciona:
La construcción de la identidad del docente se construye
como una de las tareas específicas y críticas de los procesos de formación
inicial de profesores, y las instituciones formadoras de profesores asumen una
responsabilidad pública al dotar o no a los futuros profesores del necesario
equipamiento teórico y práctico para iniciar el proceso de construcción de su
identidad profesional.
Sera importante detenernos un momento
sobre estos dos elementos indispensables que la autora menciona como necesarios
para la construcción de la identidad docente, y reflexionar si en realidad a
los futuros docentes se les está dando elementos para que estos la
construyan y se sientan satisfechos de
lo que hace y lo que son.
Desde mi perspectiva si es que un
individuo se construye a partir de las relaciones con los demás, hace falta que
en primera instancia generemos espacios de reflexión compartida entre el
gremio, donde aprendan unos de otros y compartan experiencias, en el que el
docente no solo se ve envuelto en pérdidas de tiempo por la carga excesiva de
trabajos y documentos administrativos o en pruebas estandarizadas que solo
fomentan el trabajo individualizado y la competencia. Se requiere además generar un sentido real de pertenencia que se
logra en la medida en la que el individuo siente orgullo por ser un profesional de la
educación, porque tiene todos los elementos teóricos y prácticos que le
permiten desarrollarse en su ámbito satisfactoriamente y donde su trabajo es
reconocido y retribuido por la sociedad en la que está inserto.
En países como Finlandia ser maestro es
un privilegio porque esto implica un reconocimiento social muy importante, ya
que el docente representa la pieza clave para la mejora educativa.
LA PROFECIONALIZACIÓN DOCENTE.
La
teoría de los rasgos en determina las características que deben reunir
las profesiones: autonomía y control del propio trabajo, auto organización en
entidades profesionales, cuerpo de conocimientos consistentes con base
científica, control en la preparación de los que se inician en la profesión,
fuertes lazos entre colegas y una ética común.
En los inicios de la docencia, podemos
detectar una minoría de estos rasgos, y por esta razón era considerada solo
como un oficio y no como una profesión. Sin embargo cada administración ha emprendido diferentes acciones para hacer
posible el camino hacia la profesionalización del magisterio.
A
partir de los años noventa se vislumbra, el trabajo por competencias en todos
los niveles educativos y la creación de escuelas formadoras y centros de
investigación como la Universidad Pedagógica Nacional, la cual era considerada
como una plataforma importante.
En el gobierno de Carlos Salinas de Gortari
el actual secretario de educación Jesús Reyes Heroles determino como educación
superior a la formación de maestros, quienes tendrían que cursar el
bachillerato en primera instancia para poder ingresar en un segundo momento a
las normales y obtener el título de licenciatura.
Ya para el año de 1992 surge carrera
magisterial con la intención de profesionalizar a los docentes de manera
permanente, mediante un incentivo económico. En un primer momento se convocaba
a los profesores a participar, pero se tenía poca respuesta de estos.
En mayo del 2008 se establece la Alianza por
la calidad de la educación, en la cual se emprenden medidas políticas para
impulsar la calidad de la educación del sistema educativo a nivel Nacional,
entre sus líneas destacaba la importancia de la profesionalización
docente y los procesos de evaluación a estos.
Como podemos ver la formación y
profesionalización del magisterio ha tenido una gran transición e importancia
desde las políticas públicas, sin embargo estas políticas no siempre han
favorecido a este sector pues cada administración trae consigo su propia visión
sobre las acciones para renovar y mejorar el sistema educativo, sin embargo
debido a esto no se ha dado un seguimiento continuo, provocado incongruencias,
proyectos poco exitosos y muy pocos resultados positivos.
Actualmente el único medio por que el docente
puede profesionalizarse es mediante el proceso de Carrera Magisterial, programa
que deja de lado el discurso democrático por el que la educación se fundamenta,
ya que no todos los docentes cuentan con el tiempo y los recursos para asistir
a los cursos que ofrecen, además este se ve permeado por procedimientos
corruptos que ponen en desventaja a cierto porcentaje de los maestros.
Cabe
resaltar que los cursos proporcionados no siempre responden a las necesidades del sistema educativo en general,
solo se manejan temas que el gobierno determina relevantes, pero no aquellos
que el docente puede considerar útiles para su labor frente a grupo. Con
frecuencia se sobre saturan los cursos y el docente debe buscar uno, aunque no
esté de acuerdo a sus intereses y le quede muy retirado de su centro de trabajo
o hogar.
La única respuesta ante tal situación es
buscar capacitación de manera externa, pero el magisterio también se encuentra
con diferentes obstáculos para esto, ya que los particulares que ofrecen
maestrías o doctorados, tienen costos muy elevados.
En
el artículo tercero del Acuerdo 592 determina que el gobierno federal asigna a
la Secretaría de Educación Pública la responsabilidad de coordinar con las
autoridades educativas locales los procedimientos para fortalecer la
profesionalización de los maestros en la etapa inicial y en servicio. (Gongora, “n.d”)
La Secretaría de Educación Pública por lo
tanto debe preocuparse por ofertar actividades académicas diversificadas y que
respondan al interés de los docentes y sus necesidades, y motivarles no solo
con incentivos económicos que sólo hacen más grande el procesos de corrupción,
si no con las condiciones adecuadas para el pleno desenvolvimiento de sus
competencias.
En los procesos de profesionalización se
comete el mismo error que en la
formación docente, pues solo se ofrecen cursos que plantean un programa de
actividades preestablecido y que poco fomentan la investigación de los
docentes. Además algunas veces los mismos facilitadores no tienen claro los
temas, lo que causa inconformidad, molestia, y desanimo en los docentes por el
tiempo empleado a este tipo de actividades que poco le dejan.
Es así como el docente se desgasta, física,
intelectual y emocionalmente, por si fuera poco se enfrenta con responsabilidades sociales y administrativas que se le solicitan provocando que muestre poca disposición para seguir mejorando su práctica educativa,
mostrando un bajo rendimiento y haciendo que la enseñanza de sus alumnos sea
precaria.
Por tanto es indispensable que los docentes
participen en las decisiones políticas y reformas referidas al sistema
educativo así como el planteamiento de planes, programas y actividades
académicas, porque nadie más que ellos puede saber sobre los medios para la
mejora educativa.
COCLUSIONES.
Si bien es cierto la imagen del magisterio en estos momentos
no es la mejor, me parece importante que
el mismo magisterio defienda su labor con acciones concretas.
Los inicios de la
profesión se dieron de manera casi espontánea y poco preparada sin embargo,
hasta la actualidad el gobierno se ha centrado en estrategias poco propicias
para mejorar la situación. La formación de los docentes es precaria y
descontextualizada y por otra parte la oferta de actividades académicas como
cursos, talleres, diplomados, maestrías etc. es poca. Sin embargo considero que
el docente no puede quedarse estancado en las posibilidades que le den o no,
por lo tanto tendría que ser autónomo de su propio aprendizaje y buscar los
medios para su propia realización, la propuesta de este trabajo pone énfasis en
la identidad docente como pieza clave, ya que en la medida en la que el docente
construye y se apropia de esta identidad, se siente satisfecho con lo que es y
con lo que hace, por lo tanto esto
resulta un motivante para mejorar su práctica día con día, crear nuevas
aspiraciones y comprometerse en su desarrollo profesional y personal, también
se siente parte de un grupo y por ello trabaja en colaborativo para cumplir sus
metas.
Pero para que todo esto sea posible será importante
trabajar en dos grandes aspectos: el primero se encarga de la formación de los
maestros pues es aquí donde empieza esta construcción de la identidad ya que se
alimenta de las experiencias que tiene y los conocimientos de adquiere, no solo
de manera individualizada si no en el constructo social.
Otro elemento importante es revalorizar la imagen del
maestro, pues la imagen que se tiene de este repercute de manera determinante en la forma como este se visualiza y se construye.
Si nos esforzamos por tener estos elementos así como las
opciones adecuadas para su profesionalización, seguramente los resultados
serían más positivos, entonces los cambios no están en una reforma o en la
política que toma decisiones de acuerdo a su propios intereses, la educación
está centrada en el alumno, pero se tendría que cambiar de visión pues el
docente también es parte elemental y por ello también debemos preocuparnos por
el fortalecimiento y desarrollo profesional y personal de este.
Bibliografía consultada:
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.Los maestros de educación primaria en México, 1887-1994, Secretaría de
Educación Publíca, Centro de Investigación y Docencias económicas en México.
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