viernes, 20 de junio de 2014

LA FORMACIÓN Y LA PROFESIONALIZACIÓN DOCENTE EN LA EDUCACIÓN BÁSICA . Brenda Alejandra Sánchez Gutiérrez

INTRODUCCIÓN


México es un país rico en cultura y tradiciones, que engrandecen su nombre y hacen de este un país  un lugar único, pero en la actualidad se enfrenta con diversas problemáticas y una crisis social cada vez más grave, derivada de políticas neoliberales que responden siempre a favor de la población más favorecida, trayendo consigo una evidente descomposición económica, política, social, ética y ambiental.

 En medio de una situación tan difícil y precaria las diferentes administraciones han intentado dar respuesta a estas problemáticas dejando la responsabilidad a los diferentes actores sociales. Se ha intentado llegar a estándares internacionales mediante reformas y políticas poco propicias, que no hacen más que agravar el problema.

En el sector educativo se vierte la esperanza y la responsabilidad de incrementar las posibilidades de mejora del país, mediante la formación de generaciones más preparadas, con base a un modelo educativo que promete ser innovador. En este cambio de paradigma educativo se busca promover una educación basada en el desarrollo de competencias, por ello resulta de suma importancia pensar  en aspectos relevantes que tiene que ver con la formación, el desempeño profesional y la adquisición de competencias básicas en los docentes   ya que estas representan el marco de la calidad educativa.

 En el presente trabajo se aborda la problemática que se genera cuando no se le asigna la debida importancia a la profesionalización y formación  docente.  En este sentido, se conceptualiza la profesionalización docente y la transición de esta a lo largo de los años. Asimismo, se analizan los principales factores que inciden en el desarrollo profesional.


Se propone dar respuesta a las siguientes interrogantes ¿Qué es la formación y profesionalización docente?, ¿Qué se ha hecho para impulsar la formación y la profesionalización docente en México?, ¿Cuáles son las principales causas de la ineficiente formación y profesionalización docente en México?, ¿Qué elementos deben ser considerados para la formación y profesionalización eficiente  de docentes?. Estas preguntas me las planteo antes de realizar este trabajo de investigación debido a la situación tan problemática que actualmente se vive con relación al magisterio, pues me interesa conocer, explorar las causas y realizar una propuesta de mejora
 Para la formación docente se propone: a) Reconstruir y fortalecer la identidad docente, b) Mejorar las escuelas formadoras de docentes y profesionales que están a cargo,  c) ampliar los planes de estudio en los que se vea claramente reflejado la especialización de la carrera y la investigación.
En el caso de la profesionalización se propone: a) Adecuar la oferta de desarrollo profesional a las necesidades de la educación básica y de los mismos docentes, b) implicar a los docentes en los planes y programas así como en las decisiones relevantes que al sistema educativo le competen.














LA FORMACIÓN DOCENTE DESDE SUS INICIOS.


En un primer momento el oficio de enseñar, así considerado hasta entonces, la desempeñaban solo los sacerdotes provenientes de corporaciones religiosas;  su finalidad solo se centraba  en evangelizar y alfabetizar la sociedad mexicana de ese tiempo. Su poder dogmático tuvo gran relevancia para cumplir sus propósitos, pues ninguna decisión podía ser tomada sin la plena aprobación de este régimen.
Después de algún tiempo y con la llegada de los grupos liberales, se logró impulsar un sistema educativo laico, en el que el  estado cobro mayor peso y  a poco se dejo a fuera los asuntos eclesiásticos; a su vez surge la primera escuela formadora (ENM) Escuela Normal de maestros, los principales objetivos de esta eran: crear un grupo profesional únicamente de docentes, formarlos y autorizar su pleno ejercicio.
Ya en tiempos de la revolución, los docentes representaron un lugar importante, ya que se incorporaron a la lucha y sus discursos tuvieron gran influencia en esta. Hasta entonces ser maestro de educación básica titulado equivalía a los estudios de preparatoria, por lo que entre universitarios y normalistas había una gran brecha de diferencia por la formación de cada uno de ellos.
La normal se diferenciaba de la universidad en cuanto a su función nacional, pues mientras la primera tenía que difundir la lengua nacional, la historia patria y los valores cívicos, esto es, difundir la formación básica de los mexicanos; la segunda, tenía que contribuir a forjar el alma nacional mediante la investigación y la reflexión filosófica sobre la realidad del país. (Arnaut, 1998)
Es hasta 1921 cuando surge la Secretaría de Educación Pública (SEP), lo que representa un evento trascendente ya que  es hasta este momento cuando los maestros empiezan a profesionalizarse.
También se establece un gran número de escuelas rurales donde la mayoría de sus maestros no contaban con una experiencia pedagógica real y en respuesta a esto en 1922 la SEP funda la primera normal rural.
Gracias a las modificaciones del artículo tercero que se realizan en ese momento, la educación se determina laica y la profesión docente pasa a manos del estado de manera formal, rompiendo de manera definitiva con cualquier tipo de rasgo eclesiástico.
Se crea el Instituto Federal de Capacitación del magisterio (IFCM) en 1944, entre algunas de sus finalidades destaca regularizar las condiciones de profesionalización de los maestros, sobre todo aquellos que no contaban con un título, por lo que se emprendieron diferentes acciones como: dar el título  a quienes no lo tenían, así como basificarlos.
Debido a que las condiciones laborales y los incentivos no eran del todo beneficiosos, hay un notable aumento en el número de deserción en las escuelas normales, en consecuencia se emplea una nueva política obligando a los alumnos que contaban con beca a terminar sus estudios como docentes, así como ejercer la profesión como mínimo diez años y realizar su servicio inicial en escuelas rurales.
En 1958 inicia en México una expansión de escuelas a nivel primaria promovido por Jaime Torres Bodet, en la que se pretendía dar una vasta cobertura escolar en todas las áreas del país;  por ende también se amplía el campo laboral de los maestros y  hay una  masificación de la profesión, la demanda de educadores aumento considerablemente, por lo que el sistema empezó a saturarse y a ser poco eficiente, en respuesta a esto se expandieron más escuelas normales en el país , en las que se pretendía dar la misma preparación que la universitaria, pero no se contaba, con la infra estructura, los recursos materiales y económicos ni la planta de docentes a  cargo. A pesar de esto se crean programas de licenciaturas para el nivel prescolar y primaria.
En 1976 Miguel de la Madrid da el rango de licenciatura a todos los tipos y especialidades de la educación normal, por lo que la Secretaría de Educación Pública y el sindicato de trabajadores de la educación plantean que la formación antes de las normales debe ser en bachilleratos pedagógicos, debido a esta decisión nuevamente bajo la matricula en las normales y por ende las autoridades comenzaron a contratar gente que no era normalista y que por tanto no tenía una formación pedagógica.
Estos son algunos de  los maestros que actualmente nos encontramos en las aulas de los niveles básicos y superiores, en su mayoría profesores que en su momento vieron en la docencia un empleo seguro, fácil y con poca inversión de tiempo en los estudios.

Elementos a considerar en la formación docente.


Como se puede ver, las intenciones de formar docentes en un principio fueron buenas, dar mayor cobertura, alfabetizar a nuestro país cuando se encontraba en las peores condiciones, etc, pero las políticas poco planificadas y adecuadas trajeron consigo, implicaciones muy costosas  que hasta ahora seguimos pagando como: la preparación de personas que se hacían maestros de manera exprés, debido a que debía cubrirse con la matrícula de las  escuelas, así como  la entrega de títulos y plazas al por mayor ,cuando no había una preparación real, esto permitió que incluso el mismo sindicato sacara provecho de la situación y mediante procesos meramente corruptos entregara plazas a gente externa, sin  formación o vocación alguna,  gente que no tenía ni la menor idea de lo que significa estar en un grupo de alumnos.
La formación de los maestros fue muy lenta por muchos años de hecho desde mi perspectiva no existió tal formación hasta la creación de las normales.
En la actualidad las normales están en un periodo de crisis al igual que la misma profesión docente, la matricula en algunos años aumento notablemente (bajo el supuesto de que la profesión docente genera una estabilidad económica, prestaciones y mayores beneficios que las demás carreras) provocando una saturación en la escuelas formadoras y también falta de plazas.
Pero las malas condiciones laborales han provocado que el número de aspirantes a maestros nuevamente sea muy bajo.
Hasta el día de hoy los recursos destinados a este sector son pocos y también es poca la atención que se le ha puesto a los planes y programas para formación docente, pues  son descontextualizados, añejos y es poca la investigación que se propicia en estos, pues cada semestre de la carrera cuenta ya con una antología previamente establecida, en donde la información ya está sintetizada y orientada a lo que el curruiculum determina.
Es evidente entonces que cuatro años de formación (años de estudio que actualmente se requiere cumplir en las escuelas normalistas) no son  suficientes para que el docente sea un investigador competente, se apropie de las principales disciplinas de las que se deriva la educación (Sociología de la Educación, Economía de la Educación, Antropología de la Educación, Historia de la Educación, Psicología Educacional, Pedagogía, Didáctica, Filosofía de la educación, Educación Comparada y Política Educacional) y las relacione con su actuar cotidiano en las practicas pedagógicas o en sus primeras experiencias con un grupo.
Con este propósito entonces planteo que además de mejorar y enriquecer los planes y programas de estudio, se amplié el tiempo  que se requiere para la formación de los alumnos que desean ser maestros.







La construcción de la identidad docente, como pieza clave en el proceso de formación del maestro.


La construcción de la identidad profesional que se inicia en la formación inicial del docente y se prolonga durante todo su ejercicio profesional. Esa identidad no surge automáticamente como resultado de un título profesional, por el contrario, es preciso construirla. Y esto requiere de un proceso individual y colectivo de naturaleza compleja y dinámica lo que lleva a la configuración de representaciones subjetivas acerca de la profesión docente.(Vaillant,2007)
Sobre la base de las consideraciones anteriores entendemos que la identidad docente se construye a partir de la experiencia personal del docente y la forma como él se visualiza asumiendo el un rol determinado en la sociedad y el reconocimiento que la misma le da.
En efecto, para las generaciones actuales de maestros es complicado construir esta identidad por las diferentes problemáticas que caracterizan su contexto.
Como se había dicho antes la visón que se tiene de la profesión docente no es del todo buena, debido a muchos factores;  entre los principales se encentran aquellos que son externos al docente y los internos.
Haciendo referencia al primer campo podemos retomar, la entrada de políticas neoliberales, que trae consigo cambios en el ámbito político, económico, social y cultural, donde al docente se le demanda eficacia y eficiencia en su labor diaria, a esto se le suma la responsabilidad que la sociedad ha depositado en los docentes sobre el fracaso de la educación de los alumnos, labor que le corresponde a la familia como primera instancia educativa.
 Las políticas educativas que se han tomado, solo han logrado poner al magisterio en el centro de la problemática como principales responsables, por los fracasos educativos y sociales.
¿Qué visión se puede formar un dividuo de sí mismo, cuando su contexto solo observa y enjuicia de manera negativa lo que hace?
Las escuelas formadoras  de docentes tienen gran relevancia en este aspecto Vaillan, (2007) menciona:
La construcción de la identidad del docente se construye como una de las tareas específicas y críticas de los procesos de formación inicial de profesores, y las instituciones formadoras de profesores asumen una responsabilidad pública al dotar o no a los futuros profesores del necesario equipamiento teórico y práctico para iniciar el proceso de construcción de su identidad profesional.

Sera importante detenernos un momento sobre estos dos elementos indispensables que la autora menciona como necesarios para la construcción de la identidad docente, y reflexionar si en realidad a los futuros docentes se les está dando elementos para que estos la construyan  y se sientan satisfechos de lo que hace y lo que son.
Desde mi perspectiva si es que un individuo se construye a partir de las relaciones con los demás, hace falta que en primera instancia generemos espacios de reflexión compartida entre el gremio, donde aprendan unos de otros y compartan experiencias, en el que el docente no solo se ve envuelto en pérdidas de tiempo por la carga excesiva de trabajos y documentos administrativos o en pruebas estandarizadas que solo fomentan el trabajo individualizado y la competencia. Se requiere además  generar un sentido real de pertenencia que se logra en la medida en la que el individuo siente  orgullo por ser un profesional de la educación, porque tiene todos los elementos teóricos y prácticos que le permiten desarrollarse en su ámbito satisfactoriamente y donde su trabajo es reconocido y retribuido por la sociedad en la que está inserto.
En países como Finlandia ser maestro es un privilegio porque esto implica un reconocimiento social muy importante, ya que el docente representa la pieza clave para la mejora educativa.

LA PROFECIONALIZACIÓN DOCENTE.


La teoría de los rasgos en  determina las características que deben reunir las profesiones: autonomía y control del propio trabajo, auto organización en entidades profesionales, cuerpo de conocimientos consistentes con base científica, control en la preparación de los que se inician en la profesión, fuertes lazos entre colegas y una ética común.

En los inicios de la docencia, podemos detectar  una minoría de estos  rasgos, y por esta razón era considerada solo como un oficio y no como una profesión. Sin embargo cada administración  ha emprendido diferentes acciones para hacer posible el camino hacia la profesionalización del magisterio.

 A partir de los años noventa se vislumbra, el trabajo por competencias en todos los niveles educativos y la creación de escuelas formadoras y centros de investigación como la Universidad Pedagógica Nacional, la cual era considerada como una plataforma importante.

En el gobierno de Carlos Salinas de Gortari el actual secretario de educación Jesús Reyes Heroles determino como educación superior a la formación de maestros, quienes tendrían que cursar el bachillerato en primera instancia para poder ingresar en un segundo momento a las normales y obtener el título de licenciatura.

Ya para el año de 1992 surge carrera magisterial con la intención de profesionalizar a los docentes de manera permanente, mediante un incentivo económico. En un primer momento se convocaba a los profesores a participar, pero se tenía poca respuesta de estos.

En mayo del 2008 se establece la Alianza por la calidad de la educación, en la cual se emprenden medidas políticas para impulsar la calidad de la educación del sistema educativo a nivel Nacional, entre  sus líneas destacaba  la importancia de la profesionalización docente y los procesos de evaluación a estos.

Como podemos ver la formación y profesionalización del magisterio ha tenido una gran transición e importancia desde las políticas públicas, sin embargo estas políticas no siempre han favorecido a este sector pues cada administración trae consigo su propia visión sobre las acciones para renovar y mejorar el sistema educativo, sin embargo debido a esto no se ha dado un seguimiento continuo, provocado incongruencias, proyectos poco exitosos y muy pocos resultados positivos.

Actualmente el único medio por que el docente puede profesionalizarse es mediante el proceso de Carrera Magisterial, programa que deja de lado el discurso democrático por el que la educación se fundamenta, ya que no todos los docentes cuentan con el tiempo y los recursos para asistir a los cursos que ofrecen, además este se ve permeado por procedimientos corruptos que ponen en desventaja a cierto porcentaje de los maestros.

 Cabe resaltar que los cursos proporcionados no siempre responden a las  necesidades del sistema educativo en general, solo se manejan temas que el gobierno determina relevantes, pero no aquellos que el docente puede considerar útiles para su labor frente a grupo. Con frecuencia se sobre saturan los cursos y el docente debe buscar uno, aunque no esté de acuerdo a sus intereses y le quede muy retirado de su centro de trabajo o hogar.

La única respuesta ante tal situación es buscar capacitación de manera externa, pero el magisterio también se encuentra con diferentes obstáculos para esto, ya que los particulares que ofrecen maestrías o doctorados, tienen costos muy elevados.


En el artículo tercero del Acuerdo 592 determina que el gobierno federal asigna a la Secretaría de Educación Pública la responsabilidad de coordinar con las autoridades educativas locales los procedimientos para fortalecer la profesionalización de los maestros en la etapa inicial y en servicio. (Gongora, “n.d”)

La Secretaría de Educación Pública por lo tanto debe preocuparse por ofertar actividades académicas diversificadas y que respondan al interés de los docentes y sus necesidades, y motivarles no solo con incentivos económicos que sólo hacen más grande el procesos de corrupción, si no con las condiciones adecuadas para el pleno desenvolvimiento de sus competencias.

En los procesos de profesionalización se comete  el mismo error que en la formación docente, pues solo se ofrecen cursos que plantean un programa de actividades preestablecido y que poco fomentan la investigación de los docentes. Además algunas veces los mismos facilitadores no tienen claro los temas, lo que causa inconformidad, molestia, y desanimo en los docentes por el tiempo empleado a este tipo de actividades que poco le dejan.

Es así como el docente se desgasta, física, intelectual y emocionalmente, por si fuera poco se enfrenta con  responsabilidades sociales  y administrativas que se le solicitan  provocando que muestre poca disposición para  seguir mejorando su práctica educativa, mostrando un bajo rendimiento y haciendo que la enseñanza de sus alumnos sea precaria.

Por tanto es indispensable que los docentes participen en las decisiones políticas y reformas referidas al sistema educativo así como el planteamiento de planes, programas y actividades académicas, porque nadie más que ellos puede saber sobre los medios para la mejora educativa.



COCLUSIONES.                             


Si bien es cierto la imagen del magisterio en estos momentos no es la mejor,  me parece importante que el mismo magisterio defienda su labor con acciones concretas.
 Los inicios de la profesión se dieron de manera casi espontánea y poco preparada sin embargo, hasta la actualidad el gobierno se ha centrado en estrategias poco propicias para mejorar la situación. La formación de los docentes es precaria y descontextualizada y por otra parte la oferta de actividades académicas como cursos, talleres, diplomados, maestrías etc. es poca. Sin embargo considero que el docente no puede quedarse estancado en las posibilidades que le den o no, por lo tanto tendría que ser autónomo de su propio aprendizaje y buscar los medios para su propia realización, la propuesta de este trabajo pone énfasis en la identidad docente como pieza clave, ya que en la medida en la que el docente construye y se apropia de esta identidad, se siente satisfecho con lo que es y con lo que hace,  por lo tanto esto resulta un motivante para mejorar su práctica día con día, crear nuevas aspiraciones y comprometerse en su desarrollo profesional y personal, también se siente parte de un grupo y por ello trabaja en colaborativo para cumplir sus metas.
Pero para que todo esto sea posible será importante trabajar en dos grandes aspectos: el primero se encarga de la formación de los maestros pues es aquí donde empieza esta construcción de la identidad ya que se alimenta de las experiencias que tiene y los conocimientos de adquiere, no solo de manera individualizada si no en el constructo social.
Otro elemento importante es revalorizar la imagen del maestro, pues la imagen que se tiene de este repercute de manera determinante  en la forma como este se visualiza y se construye.
Si nos esforzamos por tener estos elementos así como las opciones adecuadas para su profesionalización, seguramente los resultados serían más positivos, entonces los cambios no están en una reforma o en la política que toma decisiones de acuerdo a su propios intereses, la educación está centrada en el alumno, pero se tendría que cambiar de visión pues el docente también es parte elemental y por ello también debemos preocuparnos por el fortalecimiento y desarrollo profesional y personal de este.

Bibliografía consultada:
·         Marín, A (2004) Profesionalización docente y globalización, Ciudad de México: Universidad Pedagógica Nacional, Unidad Ajusco.
·         México, Organización para la cooperación y el Desarrollo Económicos (2008) Análisis de las políticas para maestros de educación básica en México. D,F: Nieto de Pascual, P.D
·         España, Nuevas tendencias en la formación permanente del profesorado (2007) La identidad docente. Barcelona: Vaillant D.
·         Instituto de estudios y sindicales de América (“n.d”). ¿Dónde vienen y a dónde van los maestros mexicanos? Recuperado de http://www.ub.edu/la%20identidad%20docente%20vaillant%20pdf.pdf
·         Tedesco, J. C (“n.d”) Profesionalización y Capacitación docente. Recuperado  de http:// www.portal.org/linkclick.aspx?filetickt=7Q8Fu.
·         México, Congreso Estatal de Investigación Educativa (2006) La formación del docente y los procesos de profesionalización para construir competencias para la enseñanza.D,f: Sereno, T. C.

·         Arnaut,A (1998).Historia de una profesión .Los maestros de educación primaria en México, 1887-1994, Secretaría de Educación Publíca, Centro de Investigación y Docencias económicas en México.

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