I.
Introducción
El portal de CNN de septiembre 2013 nos
indica que 34.7 millones de mexicanos acceden a las redes cotidianamente, mismas
que define como formas de interacción social, donde hay un intercambio dinámico
entre personas, grupos e instituciones en contextos de diversa complejidad con
el fin de potenciar sus recursos.

CNN (2013).
En esta gráfica de la Asociación mexicana de
internet (2011) podemos ver indicadores sobre el uso de las redes sociales en
nuestro país, siendo el líder Facebook,Twitter, Youtube. Es un gran porcentaje
el que tiene acceso a las mismas pues se han convertido en acciones comunes de
nuestra vida diaria.
Ahora, nosotros como docentes sabemos que un
gran porcentaje de nuestros alumnos usan estas redes sociales no sólo para
subir fotografías o etiquetar la plaza donde se encuentran. Estas formas de
interacción también las usan para estudiar, para agregar páginas de gramática
italiana, de música o hacer nuevos amigos italianos y practicar la lengua a
través del chat, del Skype.
Así que si unimos estas herramientas a nuestras
prácticas diarias tendremos nuevas opciones para mejorar y hacer más atractivas
nuestras clases.
Sin embargo para muchos profesores ha sido grande
el desconcierto por los cambios tan acelerados que han provocando las tecnologías
digitales.
II.
Desarrollo
Esta gráfica del INEGI (2011) nos muestra que
la población joven de nuestro país es la que usa predominantemente las TIC,
quizá aprovechando las computadoras y el internet de las universidades o desde
su trabajo, pero es innegable el uso de estas herramientas digitales.

INEGI (2011).
Por otro lado, la UNAM siempre ha alentado a
sus docentes a crear e innovar con lo que ocurre a nuestro alrededor. Fue así
como empezaron a surgir los primeros cursos B-learning en algunas carreras de
esta honorable universidad.
Pero primero, retomemos las palabras de Adell (2014) y entendamos que es un curso
B-learning: el término se utiliza para designar a la práctica educativa que
combina, integra, complementa, mezcla o hibridiza la modalidad presencial con
la modalidad virtual o a distancia.
En los centros de lenguas extranjeras también
comenzaron a innovar con la creación de cursos vía internet. Los primeros en la
FES Aragón fueron sólo de Comprensión de lectura, cuya aceptación fue
considerablemente buena. Pues como mencionan Aguerrondo y Xifra (2002) innovar
es cambiar el paradigma porque los cambios que hoy enfrentamos en nuestras
escuelas requieren ni más ni menos, cambios en los paradigmas que han estado
definiendo las reglas de juego con las cuales nos hemos manejado hasta ahora.
Así, el departamento de italiano sabía que
enseñar y aprender con libros y materiales impresos tenía sus días contados,
pues los chicos sienten más propia y próxima una máquina electrónica de juegos
que una novela, pasan más tiempo ante una pantalla que ante las páginas
impresas de un libro.
Hoy en día, muchos de nuestros universitarios
tienen su propio celular con servicio de
internet, cuentan con diferentes correos electrónicos, juegan y conversan sobre
sus distintas consolas de videojuegos, están en contacto con sus amigos a
través de las redes sociales, escuchan música en sus ipod y tienen resguardados
sus trabajos escolares en la Drop-box. Es decir, niños y jóvenes de este siglo
XXI desarrollan en los ámbitos extraescolares muchas y variadas experiencias
multimediáticas y sobre todo están inundados de información muy diversa.
Ya nos dice Moravec (2014): La cultura del
siglo XXI es multimodal, es decir, se expresa, produce y distribuye a través de
múltiples tipos de soporte (papel, pantalla), mediante diversas tecnologías (libros,
televisión, computadoras, móviles, internet, etc.) y emplea distintos formatos
y lenguajes representacionales (texto escrito, gráficos, lenguaje audiovisual,
hipertextos, etc.)
Fue así que después de diferentes cursos-talleres
y diplomados, el departamento de italiano de la FES Aragón decidió aprovechar
este interés por las Tic y crear un curso B-learning para los alumnos de quinto
y sexto nivel, que por diversas situaciones no lograban concluir el B-1 que
indica el Marco Común Europeo para el Estudio de las lenguas.
Pero, ¿a qué tipo de alumnos va dirigida esta
manera de aprender? El B-learning va dirigido a estudiantes autónomos en sus hábitos
de estudio, que están acostumbrados a realizar trabajo independiente y también
colaborativo vía internet, con una fuerte autoestima para autoevaluarse siendo consciente
de sus errores, de lo que les falta; deben contar con actitudes de respeto para
una crítica constructiva y propositiva para la autoevaluación y valorar las opiniones y/o propuestas de sus
compañeros. Pero creo sobre todo que debe ser un óptimo organizador de su
tiempo, pues los participantes tienen mayor libertad en cuanto a la hora y la
forma en que estudian, es decir, es un curso flexible y el control depende más
de ellos que del docente o tutor y por lo tanto adquieren mayores
responsabilidades.
Por otro lado el docente debe saber analizar,
seleccionar y combinar las estrategias de enseñanza para las sesiones
presenciales, las actividades en línea, debe ser altamente creativo, debe conocer
las E-competencias. Debe saber diseñar actividades didácticas individuales y
grupales, de comunicación, de trabajo colaborativo, de creación en los espacios
electrónicos que la plataforma nos permita.
Debemos contar con una formación en tecnología
educativa, como menciona Goldin (2014): desarrollar una propuesta metodológica
de interacción para guiar a los estudiantes a construir saberes a través de las
actividades del B-learning para potenciar el desarrollo de las funciones
superiores del pensamiento con metodología de resolución de problemas, estudio
de casos.
Sin duda este tipo de curso es un desafío
comparado con la enseñanza tradicional, desde la organización de lo que se
enseña hasta la evaluación de los aprendizajes a través de los portafolios
electrónicos, las tutorías, la comunicación síncrona y asíncrona. El profesor
se convierte en diseñador, productor, y facilitador. Aguerrondo y Xifra (2002) resumen muy bien un curso
Blended-learning: los designios de estos entornos, propician que una variedad
de recursos y elementos se entremezclen, estimulando y motivando a los
participantes, aunque no siempre, dicha mixtura resulte pertinente, pues cualquier
esfuerzo emprendido para innovar acarrea siempre ciertos retos ineludibles como
también fracasos estrepitosos.
Es por ello que considero que la
actualización docente debe ser primordial, y el curso lo bastante flexible para
reparar cualquier inconveniente que se presente sin olvidar que el fin último
es el enriquecimiento y la integración de las dos modalidades. Por ello,
debemos estar informados de las innovaciones que surjan en este ambiente escolar
y sin miedo, adaptarlas, ponerlas en práctica y proponer nuevas herramientas.
Por último quiero hablar de las ventajas que
implica el B-learning para nuestros alumnos. Este tipo de cursos es de gran
apoyo para estudiantes con necesidades educativas diferentes a los del sistema
escolarizado, es decir, alumnos que ya se encuentran en los últimos semestres
de sus licenciaturas, la carga de trabajo es mayor, están realizando su tesis,
el servicio social, o ya se han incorporado al mercado laboral y no cuentan con
la disposición de tiempo necesaria para concluir con los requisitos de lenguas
para su titulación en un sistema totalmente escolarizado. Todos estos
impedimentos pueden ser compensados con el apoyo tecnológico y la flexibilidad
del horario de un curso B-learning.
Sin duda, los chicos necesitan nuevas motivaciones para
el estudio y las encuentran en el uso de las diferentes herramientas como
realizar podcast, videos, trabajos de manera colaborativa, además el uso
de los foros de discusión, de los blogs,
los chats, de las wikis les permiten engrandecer su espíritu de cooperación y
así los estudiantes desarrollan habilidades y destrezas de suma importancia
para las actuales exigencias de la convivencia en sociedad y el trabajo profesional.
III.
Conclusiones
Recuerdo cuando Eco (2007) escribió a cerca
de lo que hace que una clase sea una buena clase, no es que se transmitan datos
y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de
opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene
de afuera.
Como la experiencia del proyecto “Escritura
de cartas amistosas entre niños de México y Argentina” Las Tic en la escuela, (2008)
que lograron a través del correo electrónico y otras herramientas digitales y
con el cual los maestros involucrados lograron generar una forma de trabajo
innovadora, donde sus alumnos aprendieron el diálogo con otro niño que
lingüística y culturalmente era diferente a ellos, desarrollaron diferentes competencias
y sobre todo motivó a maestros y alumnos a incorporar las Tic a su profesión.
En la siguiente gráfica de la investigación “Usos
pedagógicos de Moodle en la docencia universitaria desde la perspectiva de los
estudiantes” Sánchez, et al. (2012) podemos ver las principales ventajas que
los estudiante universitarios mencionaron al combinar la plataforma Moodle con las clases presenciales, entre
ellas están el acceso y disponibilidad del material, la comunicación con el
profesor, la organización de las materias, el debate entre compañeros, etcétera.
Sin embrago, también es notable el que los docentes debemos tener mayor preparación
para impartir este tipo de cursos.

Finalmente, las necesidades de los alumnos
están guiando el rumbo de la educación, necesitamos ser docentes activos,
propositivos y formadores para potenciar a alumnos activos, críticos y
reflexivos preparados para enfrentar su realidad fuera de las aulas.
El reto aún mayor es utilizar la tecnología
para generar procesos de aprendizaje colaborativo entre los alumnos de nuestros
cursos y entre los cursos geograficamente distantes, compartir proyectos y
experiencias de colaboración transnacional como las Redes institucionales que
menciona Calatayud (2008) siendo el fundamento de la Red que el profesorado
aprenda de los demás es decir, la colaboración.
Bibliografía
Adell, Jordi. (2013, agosto). Usos constructivos e
instructivos de las Tic en el aula. IBERTIC.
Recuperado de: http://bit.ly/1oNzqoL
Aguerrondo, Inés & Xifra, Susana. (2002).
La escuela del futuro. I. Cómo piensan las escuelas que innovan. Buenos Aires:
Educación.
Asociación Mexicana de Internet AMIPCI,
(2011). Redes sociales en México y Latinoamérica. Recuperado de: http://bit.ly/1ldzs9Z
Calatayud, María Amparo. (2008). Escuela del
futuro. Madrid: CCS.
Chávez,
Gabriela. (26 de
septiembre de 2013). Redes
sociales, las preferidas en México. CNN
Expansión. Recuperado de: http://bit.ly/1s0HhVq
Goldin, Daniel, et al. (2012). Las Tic en la
escuela. Nuevas herramientas para viejos y nuevos problemas. México: SEP.
Macías, Oscar. (2014, mayo). Plataformas
virtuales libres para la educación.
Sánchez, José, et al. (2012, diciembre). Usos
pedagógicos de Moodle en la docencia universitaria desde la perspectiva de los
estudiantes. IBERTIC. Recuperado de: http://bit.ly/1pI3nYw
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